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MUSEO CASSINELLI

EL MUSEO PRIVADO “JOSÉ CASSINELLI MAZZEI” Y SUS TESOROS OCULTOS

Por: Ilder Cruz

Ubicado en la avenida Nicolás de Piérola 607 (frente al óvalo de Víctor Raúl Haya de la Torre). Este museo lleva el nombre del coleccionista; que ha dedicado más de 60 años de su vida a coleccionar “ARTE DEL PERÚ ANTIGUO”, para obsequiarle a la humanidad y poder mostrar así al mundo toda la grandeza del Perú milenario. Él es lo que podría llamarse un COLECCIONISTA APASIONADO; porque ha logrado toda una gama de objetos de piedra, madera, hueso, textiles, metales y aproximadamente 6000 cerámicas pertenecientes a una veintena de las principales culturas precolombinas; entre los que resaltan la Mochica, Nazca y la Recuay; por su extraordinaria belleza artística. Este museo es importante para estudiar porque tiene muchos datos de interés arqueológico; tanto es así que el investigador CHRISTOPHER DONNAN, lo ha calificado como “LA MÁS COMPLETA COLECCIÓN DEL MUNDO PARA INVESTIGAR EL PASADO”.

RESEÑA HISTÓRICA
La historia de este museo, está íntimamente vinculada a la historia personal de quien tiene su custodia, Don: JOSÉ LUIS CASSINELLI MAZZEI; quien nació hace 86 años y es descendiente de italianos, cuyos padres se conocieron en el Perú. Sus abuelos maternos; recién casados llegaron en 1878, ante el pedido de un gerente para un molino en Chiclayo.

Su padre Don: JOSE LUIS CASSINELLI CHIAPPE, llegó en 1897 y fue el primer CASSINELLI en pisar tierras peruanas. Un día caminando por el puerto de Eten (Chiclayo), conoció a su madre Doña: HORTENCIA DORA MAZZEI D’IACOVO; quienes posteriormente se casaron en Chiclayo, pero inmediatamente se fueron a residir a Lima. En el año 1919, deciden venir a residir a Trujillo y en 1920, nació a “DON PEPE”, como lo llamamos sus amigos.

A sus seis años de edad, JOSÉ CASSINELLI fue llevado a Chan Chan por su padre; es ahí donde le dijo “que un pueblo que tenia esa cultura y su recuerdo, eran digno de aprecio y admiración”. De regreso, mirando nuevamente a su hijo, le hizo esta reflexión: “tu país, es un gran país, porque ha sido asiento de grandes culturas, probablemente más importantes que otras culturas de América y del mundo”. Desde entonces me que quedé motivado hasta el día de hoy – recuerda Don Pepe.

Precisamente, esto fue lo que le llevó a comprar cerámicas originales y crear su propio museo. “Quiero aprovechar la grandeza del pasado del Perú, el respeto a sus raíces y contribuir a captar el turismo para hacer de él una arma económica y no tengamos niños con hambre”; puntualiza.

JOSÉ CASSINELLI, es un apasionado custodio del más importante patrimonio arqueológico de la ciudad y del país. Tanto es el amor que siente por este tesoro, que pudiendo haberlo convertido en dinero; prefirió conservarlo intacto para que otras generaciones aprendan a amar a la ciudad y al país, conociendo nuestro prodigioso pasado, como le sucedió a él.

“Don Pepe, dice Manuel Jesús de Orbegozo; maestro del periodismo peruano, se ha pasado casi toda su vida coleccionando amorosamente las piezas de cerámica, sin avaricia ni animo de acrecentar sus cuentas bancarias. Cuando pudo haber viajado por todo el mundo disfrutando de la incalculable fortuna que significan estos tesoros arqueológicos”. Pues no fue así, CASSINELLI lo hizo por algo que nos falta a casi todos los que hemos nacido en este privilegiado país llamado Perú. A él, le sobra lo que a nosotros nos falta que es IDENTIDAD NACIONAL, PERUANIDAD Y AMOR A LA TIERRA DONDE HEMOS NACIDO.

Pero “PEPE” CASSINELLI no solamente es un celoso custodio de nuestro patrimonio ancestral, es también un apasionado promotor cultural, como lo demuestran todas y cada uno de sus actos; como fue aquel le llevó a invertir hasta el último centavo en la construcción de una hermosa casa para los artistas trujillanos; que abusivamente le fue expropiado por el Arzobispado Metropolitano de Trujillo, quien ni siquiera le devolvió parte de su inversión. Abuso que la cuidad sabrá corregir en su momento.

El amor de Don José por la ciudad, contrasta con la incuria y la desidia de los funcionarios incapaces que parasitan las instituciones públicas, encargados de velar por la cultura y nuestro patrimonio cultural. Él es y no cabe duda, el paradigma de la IDENTIDAD TRUJILLANA que todos deberíamos tratar de imitar.

ORIGEN DEL MUSEO
La idea de coleccionar piezas arqueológicas, nació obviamente con el sentimiento de amor por el Perú que le inculcó su padre. Hace más de 60 años, con la adquisición de una pieza de cerámica, nace prácticamente el museo; considerado como uno de los más importantes del Perú. Fue el mensaje profundo y humano que advirtió el SEÑOR CASSINELLI, en la mencionada pieza; el que lo motivó para adquirirla, pues además de lo que se podía ver, comprendió que las dos aves representadas, unidas por sus picos y confundidos sus cuerpos en un solo formando un recipiente; significa la unión armoniosa de la pareja, la natural convivencia, la fecundación, la perenización de la especie y el amor como ley universal de la vida. Este es el punto de partida del Museo que ahora ostenta con materiales arqueológicos diversos como en metales, huesos, textiles, piedra y sobre todo en cerámica; cuya materia prima es la arcilla, donde el artista antiguo expresó toda su inspiración estética para reflejar lo que pensaba y lo que veía.

Paciente y esforzada ha sido la formación del museo, que actualmente es una de las colecciones más completas tanto por la cantidad como por la calidad de las piezas, cuya manufactura artística y variedad temática han sido requisitos indispensables para su adquisición.

En este gran museo están presentes las más importantes culturas de la antigüedad, el mismo que espera la visita de quienes desean conocer el MUNDO CHAVIN, con sus dioses de aspecto felinito y su arte abstracto; la CULTURA SALINAR, con sus múltiples expresiones transitivas de liberación artística; LA CULTURA MOCHICA, con su realismo simplificado pero muy bien detallado; LA CULTURA VIRÚ y su inconfundible arte negativo; LA CULTURA RECUAY, por su excelente belleza artística; LA CULTURA NAZCA, por su extraordinaria policromía; LA CULTURA VICÚS, con sus típicas “asas canastas”; LA CULTURA HUARI, por su excelente arte de sintetizar motivos NAZCAS, HUARPAS Y TIAWANAKU; LA CULTURA CAJAMARCA, por sus inconfundibles platos trípodes; entre el asa y el gollete; LA CHANCAY con su clásica pintura negro sobre blanco y la inca con notoria influencia CHIMÚ.

“Me apasionan las cerámica porque fueron hechas por personas de una cultura desarrollada, por gente culta que expresaba su sensibilidad a través de mensajes hechos con arte. Los mochicas, por ejemplo; podían manifestar en su cerámica la tristeza, la alegría, el dolor, el miedo y todos los sentimientos más sublimes del ser humano”, sostiene.

Algo muy importante que hay que recalcar; DON JOSE CASSINELLI MAZZEI, es un COLECCIONISTA Y NO UN TRAFICANTE, porque éstos aparte que incentivan el “huaqueo”, solo sirven de intermediarios para vender las piezas arqueológicas fuera del país y llenarse de dinero. “Yo conozco a muchas personas que se han hecho ricas con el arte peruano” sostiene “DON PEPE”, refiriéndose a los traficantes. JOSÉ CASSINELLI no es un traficante, porque el compraba piezas para que peruanos y extranjeros conozcan la historia del Perú. “Si a Ud. le ofrecen una pieza de éstas, tiene la obligación moral de comprarlas, de guardarlas y cuidarlas si es peruano de verdad. El delito está en el traficante. Si Ud. compra piezas para guardar el patrimonio nacional, como lo hago yo, que nunca regalé ni vendí una pieza y lo declara al estado en custodia, no es ningún delito”, enfatizó.

EL NUEVO MUSEO
JOSÉ CASSINELLI amanece y anochece conciliando como debería ser el Museo. Él se preocupa por lo que pueda pasar cuando no esté. Para ello tiene 2 proyectos que a la vez son de vital importancia.

El primero es crear la “ASOCIACIÓN CULTURAL “JOSÉ CASSINELLI MAZZEI”, que defienda el patrimonio cultural que éste Museo tiene. Además, debe tener como objetivos conservar, difundir, investigar y exhibir las piezas arqueológicas, pero dentro de soportes museográficos y ambientes adecuados. El segundo es la infraestructura del Museo. Para ello, se está proyectando ubicar el Museo a una zona segura, donde no corra el riesgo de perderse. Como Don Pepe no se queda en las ideas, tiene un hermoso proyecto arquitectónico de un Museo moderno.

El segundo paso es ubicar en un terreno estratégico y no muy lejos de la ciudad. Este complejo – dice – se construirá con donaciones extranjeras. Lo más importante es que, ubicado en un determinado lugar, los terrenos adyacentes se revalorizarán mejorando la condición económica y social de los pobladores, y lo más importante es que parte de esos ingresos se podrá destinar para programas sociales referidos a niños en extrema pobreza. “Este patrimonio no es heredable, es de la ciudad y del país”; finalizó.

Ahora solamente les queda a las instituciones públicas y privadas, decir su palabra y hagamos del sueño de Don Pepe, una realidad.

PD: Lamentablemente el Sr. Cassinelli falleció el 8 de marzo del 2012. Parte de la colección está en las salas del Museo del distrito de Moche.

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